Trucos y comandos de la terminal de Linux: alias, .bashrc, sudo, root y los que no debes ejecutar
Los comandos de la terminal de Linux se vuelven más cómodos con cuatro ajustes que se hacen en un rato: crear alias para no repetir órdenes largas, añadir funciones a ~/.bashrc, decidir cuánto tarda sudo en volver a pedir la contraseña y entender cómo funciona la cuenta root en Ubuntu. Al final hay un truco para buscar y reemplazar texto en muchos archivos a la vez y los comandos que conviene reconocer para no ejecutarlos nunca por error.
Las órdenes y opciones están comprobadas en las páginas de manual de Ubuntu 26.04. Casi todo vale para cualquier distribución que use Bash, y lo de sudo y root está explicado para Ubuntu.
Alias: tus propios atajos
Un alias sustituye una palabra por una orden más larga. Por ejemplo, para no escribir siempre la orden de instalar paquetes:
alias instalar='sudo apt install'
Desde ese momento, instalar gimp equivale a sudo apt install gimp. Escribiendo alias sin nada más ves la lista de los que tienes definidos, y con unalias instalar lo borras.
Un alias creado así desaparece al cerrar la terminal. Para que sea permanente hay que guardarlo en un archivo que Bash lea al abrirse. Según el manual de Bash, cada terminal interactiva lee ~/.bashrc, y el .bashrc que Ubuntu crea para cada usuario carga además ~/.bash_aliases si existe. Lo más ordenado es poner ahí tus alias, una línea por alias, y abrir una terminal nueva (o escribir source ~/.bashrc) para que se apliquen.
Si quieres instalar paquetes sueltos que no están en los repositorios, tienes la guía para instalar paquetes .deb con dpkg.
Funciones en .bashrc: ver el contenido al cambiar de carpeta
Cuando el atajo necesita argumentos o varias órdenes, una función es mejor que un alias. El propio manual de Bash dice que, para casi todo, las funciones son preferibles a los alias.
Un ejemplo clásico es que, cada vez que entras en una carpeta con cd, se muestre su contenido sin tener que escribir ls. Añade esto al final de ~/.bashrc:
cd() {
builtin cd "$@" && ls
}
builtin llama al cd original del sistema. El manual de Bash pone precisamente este caso de ejemplo, porque es habitual redefinir cd así. Sin argumentos, cd sigue llevándote a tu carpeta personal, y si la carpeta no existe no se ejecuta el ls.
Para editar ~/.bashrc no hace falta sudo, porque el archivo es tuyo. Basta con abrirlo con tu editor de texto habitual.
Cuánto tarda sudo en volver a pedir la contraseña
Tras escribir la contraseña, sudo no la vuelve a pedir durante 15 minutos. Es el valor por defecto tanto en el sudo clásico como en sudo-rs, la versión que Ubuntu usa desde la 25.10 según su documentación, y así lo indica la página de manual de sudoers-rs. En sudo-rs cada terminal guarda su propio registro, así que otra ventana te la pedirá aunque acabes de escribirla.
Se cambia con la opción timestamp_timeout, en minutos. La forma segura es crear un archivo propio en /etc/sudoers.d/ con visudo, que comprueba la sintaxis antes de guardar:
sudo visudo -f /etc/sudoers.d/tiempo
En Ubuntu, sudo lee todos los archivos de esa carpeta cuyo nombre no lleve un punto ni acabe en ~, así que no lo llames tiempo.conf. Dentro, una sola línea, por ejemplo para 30 minutos:
Defaults timestamp_timeout=30
No conviene editar /etc/sudoers con un editor normal, porque un error de sintaxis puede dejarte sin sudo. Tampoco conviene alargar el tiempo a varias horas. Cualquiera que se siente en tu equipo con la sesión abierta tendrá permisos de administrador sin saber la contraseña. Para olvidar la contraseña al momento, al levantarte del ordenador, está sudo -k.
La cuenta root en Ubuntu
Ubuntu desactiva por defecto el acceso directo como root. La documentación de Ubuntu explica que la cuenta existe, pero tiene una contraseña que no coincide con ningún valor posible, y que las tareas de administración se hacen con sudo y la contraseña de tu propio usuario. Para ejecutar algo como administrador no necesitas activar root, porque para eso está sudo.
Si necesitas una sesión entera como root, abre una con sudo -i y sal con exit al terminar. Si aun así quieres activar la cuenta con contraseña propia, la documentación de Ubuntu indica sudo passwd, que pide tu contraseña y luego la nueva de root, y para volver a bloquearla, sudo passwd -l root.
Buscar y reemplazar texto en muchos archivos
Para cambiar una palabra en todos los archivos de una carpeta se combinan grep, find y sed. Primero conviene ver qué archivos se van a tocar:
grep -rl 'texto' carpeta/
-r busca dentro de las subcarpetas y -l muestra solo los nombres de archivo. Si la lista es la esperada, el reemplazo:
find carpeta/ -type f -name '*.txt' -exec sed -i.bak 's/texto/reemplazo/g' {} +
find localiza los archivos .txt y se los pasa a sed. La g final cambia todas las apariciones de cada línea, no solo la primera. Con -i.bak, sed modifica cada archivo y guarda una copia del original con la extensión .bak. Cuando compruebes que todo está bien, borra esas copias. Lánzalo siempre sobre una carpeta concreta, nunca sobre tu carpeta personal entera ni sobre la raíz del sistema.
Comandos que no debes ejecutar
En foros y redes circulan órdenes que parecen inofensivas y borran o sobrescriben el disco. Aquí no van listas para copiar. Lo que importa es reconocerlas.
rm con las opciones -r y -f borra carpetas enteras sin preguntar. Apuntado a la raíz del sistema es el ejemplo de manual de desastre. El rm actual se niega a borrar la barra sola por defecto (la opción --preserve-root de su manual), pero esa protección no cubre comodines ni otras carpetas. Un fallo típico en scripts es una ruta construida con una variable vacía, que convierte la carpeta que querías borrar en otra mucho más grande. Por eso conviene escribir las rutas a mano y activar set -u en los scripts, para que Bash dé error si una variable no está definida.
mkfs crea un sistema de archivos en un dispositivo como /dev/sdb2, y eso borra lo que hubiera en él. dd con of= apuntando a un disco escribe encima de todo su contenido. Antes de usar cualquiera de los dos, comprueba con lsblk qué letra tiene cada disco. Si te equivocas de letra, lo pierdes todo.
Y un tercero que no es un comando sino una costumbre: descargar un script de Internet y pasárselo directamente al intérprete sin leerlo antes. Si no sabes lo que hace una orden, no la ejecutes con sudo.
Para manejar archivos comprimidos desde la terminal tienes la guía de comprimir y descomprimir en Linux.
Revisado y actualizado en octubre de 2026.
Se puede hacer con los comandos que quieras.