Dónde vive tu agente de IA: chat, ordenador o nube, y qué cambia con Claude Managed Agents
Un agente de IA puede trabajar en tres sitios. En el chat, donde el agente en realidad eres tú, copiando y pegando. En tu ordenador, como Claude Code o Codex, que tocan tus ficheros con tus permisos mientras el equipo está encendido. O en una máquina que pone otro, que es lo que trae Claude Managed Agents: Anthropic aporta el servidor y el entorno, el agente sigue con el portátil cerrado y tu programa lo maneja por API. La mayoría de pymes y autónomos tienen de sobra con los dos primeros. El tercero empieza a tener sentido cuando una tarea tiene que correr sola, a su hora, o dentro de un producto que usan otras personas.
Me llegó hace poco el correo de Anthropic que lo presenta como un conjunto de APIs para crear y desplegar agentes alojados en la nube. Suena a cosa de ingenieros, y en parte lo es, pero la pregunta de fondo le afecta a cualquiera que ya use IA en el trabajo: dónde está el agente, quién le pone la máquina, dónde acaban tus datos y quién paga la factura.
Los tres sitios, uno al lado del otro
| Nivel | Chat | Agente en tu ordenador | Agente alojado |
|---|---|---|---|
| Ejemplos | Claude, ChatGPT, Gemini | Claude Code, Codex | Claude Managed Agents |
| Quién ejecuta | Tú, con las respuestas del modelo | El agente, en tu equipo | El agente, en un contenedor de Anthropic (o en tu servidor) |
| Cuándo trabaja | Mientras estás delante | Mientras el equipo está encendido | Cuando tu sistema lo lanza o a una hora programada |
| Dónde están los datos | En la cuenta del proveedor | En tu disco, y lo que envía al modelo | En la plataforma de Anthropic hasta que borres la sesión |
| Quién paga qué | Plan gratuito o cuota mensual | Tu suscripción o consumo de API | Tokens más horas de ejecución, por API |
| Quién lo mantiene | El proveedor | Tú, tu equipo y tu configuración | Anthropic la máquina, tú el agente y la integración |
El chat: el agente eres tú
Es lo que usa casi todo el mundo. Le pides un correo, un resumen o una fórmula de Excel, lo copias y lo pegas donde toca. Ganas rapidez sin instalar nada y el control es total, porque nada sale del chat si no lo sacas tú. Lo que pierdes es tiempo: cada paso entre la respuesta y tu trabajo lo das a mano. Los datos que pegas quedan en la cuenta del proveedor con las condiciones de tu plan, el mantenimiento es cosa suya y el precio va de gratis a una cuota mensual. Si todavía estás eligiendo, aquí tienes qué ofrecen ChatGPT, Gemini, Claude y Copilot gratis.
Un agente en tu ordenador
Aquí el modelo ya no te devuelve texto para que lo pegues. Actúa. Según la documentación de Claude Code, lee tu proyecto, edita archivos, ejecuta comandos y se integra con tus herramientas. Ahorra muchos pasos y arriesga más, porque trabaja con tu usuario. La propia guía de seguridad de Claude Code lo dice claro. Un comando Bash que apruebes puede escribir en cualquier sitio donde pueda escribir tu cuenta. Por eso conviene ver qué hace tu agente y no dar permisos a ciegas.
Tus ficheros siguen en tu disco. Lo que viaja al modelo son tus instrucciones y lo que el agente necesita leer, cifrado en tránsito, y Claude Code guarda en local las transcripciones de las sesiones durante 30 días por defecto (uso de datos). Lo pagas con la suscripción a Claude o con consumo de API, y el mantenimiento, configuración y permisos incluidos, es tuyo.
Un matiz para no simplificar de más. Claude Code también tiene sesiones en la nube en los planes Pro, Max y Team, que siguen ejecutándose después de cerrar el portátil y cuentan para los límites del plan sin cargo aparte por la máquina. Están pensadas para trabajar sobre un repositorio de GitHub y las lanzas tú desde el navegador, el móvil o el terminal.
Un agente alojado
El tercer nivel cambia quién pone la máquina y quién aprieta el botón. Con Claude Managed Agents, el agente vive en un contenedor que gestiona Anthropic y lo arranca tu propio sistema: una web, un programa interno, un formulario o un horario. Ganas que funcione sin tu ordenador y que lo puedan usar otras personas sin instalar nada. A cambio, sueltas control físico sobre dónde corre, tus datos pasan a guardarse en la plataforma de Anthropic y alguien tiene que escribir y mantener la integración. Sin una persona que programe, este nivel no se usa.
Claude Managed Agents, pieza a pieza
Anthropic lo anunció el 8 de abril como beta pública y sigue en beta. La documentación oficial lo define como un arnés de agente ya hecho y configurable que corre en infraestructura gestionada, pensado para tareas largas y trabajo asíncrono. Todo gira alrededor de cuatro conceptos:
- El agente es la definición: modelo, instrucciones de sistema, herramientas, servidores MCP y skills. Se crea una vez y se reutiliza por su identificador.
- El entorno dice dónde se ejecuta: un contenedor en la nube de Anthropic o un sandbox en tu propia infraestructura.
- La sesión es una ejecución concreta del agente dentro de un entorno, con su tarea y sus resultados.
- Los eventos son los mensajes entre tu aplicación y el agente: lo que le pides, lo que hace y en qué estado está.
De serie trae Bash, operaciones con ficheros, búsqueda y lectura web y conexión a servidores MCP (lista completa). Ves lo que hace en tiempo real y puedes reconducirlo o pararlo a mitad de tarea.
Qué pone Anthropic y qué pones tú
Anthropic pone el bucle del agente, la ejecución de herramientas y la máquina. Cada sesión arranca un contenedor Linux aislado con Ubuntu 24.04, hasta 8 GB de memoria y 10 GB de disco, y viene con Python, Node.js, Go, PHP, Git, LibreOffice, Playwright y bastante más instalado (referencia del sandbox). El historial de eventos queda guardado en sus servidores y se puede recuperar entero.
Tú pones las instrucciones, eliges herramientas, decides qué red tiene el contenedor, qué acciones necesitan tu aprobación, qué credenciales le das y cuánto puede gastar. Y aquí hay dos valores por defecto que yo cambiaría antes de nada. Un entorno creado por API sin indicar la red sale con red unrestricted, salida libre a internet salvo una lista general de bloqueo, mientras que el formulario de la consola arranca en limited (entornos). Y las herramientas propias del agente vienen en always_allow, sin pedir permiso, mientras que las de MCP vienen en always_ask (políticas de permisos). La documentación avisa de lo que implica la red abierta: el agente puede enviar datos, rellenar formularios o cambiar cosas en webs ajenas, y el contenido que lee puede darle instrucciones.
Si los datos no pueden salir de tu red, existe la opción de sandbox en tu infraestructura. El modelo sigue en Anthropic y las herramientas se ejecutan en tu servidor, aunque sus entradas y salidas siguen viajando a Anthropic para que el modelo vea los resultados.
Cómo se empieza
El correo propone dos caminos y los dos aparecen en la guía de inicio. Si usas Claude Code, en su última versión puedes ejecutar este comando para una configuración guiada con preguntas y respuestas:
/claude-api managed-agents-onboard
La otra vía es la guía escrita, que recorre los pasos uno a uno: crear el agente, configurar el entorno, iniciar una sesión y recibir las respuestas en streaming. Hay una tercera, la consola, donde montas y pruebas el agente con un formulario y te enseña la petición de API equivalente.
En cualquiera de los tres casos necesitas una cuenta en la consola de Claude y una clave de API. El acceso viene activado por defecto en todas las cuentas de API y cada petición lleva la cabecera de beta managed-agents-2026-04-01, que los SDK ponen solos. Y es una beta. La documentación avisa de que el comportamiento puede cambiar entre versiones y algunas funciones, como el aprendizaje entre sesiones que llaman dreaming, siguen en una vista previa con acceso bajo solicitud.
Cuánto cuesta
Anthropic lo publica en su página de precios y se paga por dos lados. Los tokens se cobran a la tarifa normal de cada modelo, y las horas de ejecución a 0,08 dólares por hora de sesión, medidas al milisegundo y solo mientras la sesión está en estado running. El tiempo esperando tu siguiente mensaje no cuenta. Cada búsqueda web va a 10 dólares por cada mil, el descuento del procesamiento por lotes no aplica y fijar la inferencia en Estados Unidos multiplica por 1,1 el precio de los tokens.
El ejemplo de la propia página da una idea de escala: una sesión de una hora con Claude Opus 5 que consume 50.000 tokens de entrada y 15.000 de salida sale por 0,705 dólares, y con caché de prompts por 0,525. Lo que pesa son los tokens, no la hora. Para acotarlo puedes poner un presupuesto por sesión, en céntimos de dólar, y al alcanzarlo la sesión se pausa. Puede pasarse un poco, porque la petición en curso termina antes de parar. Sobre pruebas gratuitas, la página general de precios solo dice que las cuentas nuevas reciben una pequeña cantidad de crédito para probar la API, sin cifra.
Tus datos, dónde y cuánto tiempo
Las sesiones guardan el historial, el estado del sandbox y los resultados en los servidores de Anthropic, y las transcripciones se quedan hasta que tú las borres. Por eso Managed Agents no entra en la retención cero de datos ni en la cobertura HIPAA (API y retención de datos). Puedes borrar sesiones y ficheros por API cuando quieras, y al borrar una sesión desaparecen también los ficheros que generó, así que hay que descargar antes lo que se quiera conservar.
Sobre regiones, la página de residencia de datos distingue dos cosas. La inferencia se puede dejar en global o fijar en Estados Unidos por agente o por sesión. El almacenamiento depende del espacio de trabajo, y hoy la única ubicación disponible es Estados Unidos. Si vas a meter datos personales de clientes, eso hay que hablarlo con quien lleve tu protección de datos antes que con quien programe.
En límites técnicos, la referencia marca 300 peticiones por minuto para crear agentes, sesiones o entornos y 1.200 para leer, por organización, además de los límites de gasto y de uso de tu cuenta.
Cuándo no lo necesitas y cuándo sí
Si usas la IA para escribir, resumir o pensar, el chat te basta. Si además le dejas trabajo sobre tus ficheros o tu código y estás delante, un agente en tu ordenador te cubre, y las sesiones en la nube de Claude Code resuelven buena parte del «que siga cuando cierre el portátil». Ahí encaja hoy la mayoría de pymes, y no les falta nada.
Managed Agents tiene sentido en otros casos. Una tarea repetitiva que tiene que correr sola cada noche o cada lunes, sin depender de que alguien deje un equipo encendido, para lo que existen los despliegues programados. Un agente que forma parte de tu producto, de modo que tus clientes lo usan desde tu web o tu aplicación. O varios usuarios lanzando el mismo agente, cada uno con sus credenciales guardadas en su propia bóveda. En los tres hace falta alguien que programe y mantenga la integración. Si no lo tienes, esto no es para ti todavía.
Y si lo pruebas, empieza pequeño. Un caso concreto y aburrido, sin datos sensibles ni credenciales que importen, con un presupuesto por sesión bajo, red limitada a los sitios que necesita y Bash en always_ask hasta que veas cómo se comporta. Con la página de precios a mano, que la cuenta la pagas tú aunque el agente trabaje de noche.
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