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Cómo alargar la vida de un SSD: consejos que siguen sirviendo

Carlos Rey · · 3 min

Para alargar la vida de un SSD no hace falta casi nada: no lo desfragmentes a mano, deja que el sistema haga el TRIM periódico, que lo hace solo, y vigila de vez en cuando su indicador de desgaste. Lo que más cuenta es elegir un disco con una resistencia adecuada a cuánto escribes y tener siempre copia de seguridad.

Las celdas de memoria de un SSD aguantan un número limitado de escrituras, y eso sigue siendo verdad. Pero los fabricantes publican cuánto aguanta cada modelo, y con ese dato puedes calcular si el tuyo se te va a quedar corto.

disco duro ssd

1. No lo desfragmentes: deja que Windows lo optimice

En un SSD no tiene sentido desfragmentar como en un disco mecánico. Windows ya lo sabe y trata cada tipo de unidad a su manera. Según la ayuda de Microsoft, los discos duros se desfragmentan y los SSD se «recortan» (el TRIM), que le dice a la unidad dónde puede hacer su limpieza interna cuando no está ocupada. Por defecto, Windows optimiza las unidades una vez a la semana.

Lo único que tienes que hacer es comprobar que esa tarea sigue activa. Busca «desfragmentación» en la barra de tareas, abre Desfragmentar y optimizar unidades y mira en Optimización programada. No la desactives.

En Linux, el paquete util-linux trae un temporizador, fstrim.timer, que lanza el TRIM una vez a la semana. Puedes ver si está activo con:

systemctl status fstrim.timer

El manual de fstrim explica que una vez por semana basta en la mayoría de equipos y que hacerlo con mucha frecuencia, o montar con la opción discard, puede acortar la vida de los SSD de baja calidad.

2. Usa un sistema operativo con soporte

Esta entrada recomendaba en 2014 pasar a Windows 8 porque gestionaba mejor los SSD. Hoy esa recomendación ha caducado: Windows 8.1 se quedó sin soporte en enero de 2023, y Windows 10 Home y Pro en octubre de 2025. Un sistema sin actualizaciones de seguridad es un riesgo mayor para tus datos que el desgaste del disco. Usa una versión con soporte de Windows, macOS o Linux.

3. Elige el SSD por su resistencia (TBW)

Cada fabricante indica en la ficha técnica cuántos terabytes se pueden escribir en el disco, el dato TBW (Total Bytes Written, total de bytes escritos). Por ejemplo, en la ficha del Kingston A400 la versión de 480 GB tiene 160 TB de TBW y tres años de garantía limitada, que se acaba antes si el disco llega a su límite de uso.

Para saber si un modelo te sirve, compara ese TBW con lo que escribes. En un caso hipotético en el que escribieras 10 TB al año, un disco de 160 TB TBW tiene margen de sobra. Si editas vídeo o trabajas con máquinas virtuales todo el día, busca un modelo con un TBW más alto.

4. Vigila el desgaste y haz copias

El propio disco lleva la cuenta de su desgaste. En los SSD NVMe aparece como porcentaje utilizado: 0 en un disco nuevo y 100 o más cuando ha llegado al límite que garantiza el fabricante. Lo puedes ver con la herramienta de la marca (Kingston, por ejemplo, tiene su Administrador de SSD) o, en Linux, con smartctl, del paquete smartmontools:

sudo smartctl -a /dev/nvme0

Cambia /dev/nvme0 por tu unidad (en un SSD SATA será algo como /dev/sda).

Y lo que protege tus datos es la copia de seguridad. Un SSD puede fallar por motivos que no tienen nada que ver con el desgaste, igual que un disco mecánico. Con una copia reciente en otro disco o en la nube, el día que falle solo pierdes el disco.

Revisado y actualizado en octubre de 2026.

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2 comentarios

  1. Pues yo tenía un OCZ con el SO instalado (Ubuntu Linux) y de un día para otro dejó de funcionar. Lo peor es que a pesar de estar en garantía OCZ me hace pagar los gastos de envío del disco a Alemania si quiero el reemplazo.

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